jueves, 16 de julio de 2009

Subiendo como un sol la escalinata



SUBIENDO COMO UN SOL LA ESCALINATA.
(Biografía de José Antonio Echeverría Bianchi)

Por: Ernesto Aramis Álvarez Blanco।
Historiador de la Ciudad de Cárdenas
2009

Nota: Con motivo de conmemorarse hoy el 77 aniversario del natalicio del líder estudiantil cardenense José Antonio Echeverría, eterno Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) publicamos fragmentos de esta biografía, que se halla en proceso editorial por la Editora cubana Abril.

“VUELVES
ARMADO DE TÚ LÁPIZ
HACES TU POSTA EN LOS AMANECERES
SUBIENDO COMO UN SOL LA ESCALINATA:
¡QUE NO TE ASESINARON NUNCA,
QUE NO PUEDEN CONTIGO LOS COBARDES,
¡QUE NO TE HAN HECHO NADA!
PORQUE NADIE HA SABIDO DETENER EL ALBA..”
CARILDA OLIVER LABRA.

A Madelayne, Maydelis, y Miriam, con amor.
A Mimi, a Nelma y a Hugo Quevedo Díaz, in memoriam.
A las Sras. Aurora Góngora Martín y Carmen Roig, y a sus respectivas familias, por todo cuanto han hecho desde Cataluña, España, por mí y por los míos.
A Eduardo Ramos y Aliacer Cortina, primero, y a Jorge Luis Arias Zamora (Chuchi) y José Martínez Pérez (Pepitín), después, por su oportuna asistencia técnica.
A Roberto Bueno Castán (Cárdenas, 1933 - 2002), periodista, historiador y amigo muy querido que nos brindó siempre su consejo oportuno y su generosa y desinteresada contribución a este libro al igual que Lucrecia Pérez Roldán, su viuda, el Dr. Alfonso Cirera Santasusana, Roberto Echevarría Expósito y Daysi García Gutiérrez.
El autor
A Manera de Proemio:

Desde que en 1989 leí los libros “José Antonio”, escrito por su amigo y compañero de luchas Julio García Oliveras y “Un corazón de oro cargado de dinamita” del profesor Eusebio Reyes Fernández, este último gracias al profesor Jorge Juan Lozano, Asesor de la Oficina del Programa Martiano del Consejo de Estado de la República de Cuba, quién nos obsequió un ejemplar de la obra; comprendí que los investigadores teníamos aún una deuda con el destacado líder estudiantil: rescatar del olvido y de las trampas de la memoria de sus contemporáneos otros detalles de su vida y su obra.
Las páginas que leerán ustedes a continuación, son el resultado de una búsqueda incesante de más de 15 años en archivos y bibliotecas, en publicaciones seriadas y periódicas y en la memoria de quienes le conocieron, para intentar presentarles al José Antonio niño, adolescente y adulto; sin mistificaciones ni aureolas que dañen la imagen que de él que nos proponemos mostrar.
Inestimable fue la colaboración que nos brindó durante años el desaparecido poeta, periodista e historiador Roberto Bueno Castán (Cárdenas, 1933 - 2002), quién como resultado de varias décadas de fructífera labor periodística salvó para la posteridad valiosos testimonios de quienes estuvieron cerca del héroe durante las diferentes etapas de su vida.
También ha sido muy oportuna siempre la ayuda ofrecida por los directores, museólogos e investigadores del museo Casa Natal de José Antonio Echeverría así como la del compañero Jorge Luis Álvarez Mesa, Presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular de Cárdenas, quien nos permitió disponer del tiempo necesario para poner punto final a este libro. Las últimas páginas de esta biografía fueron escritas gracias al impulso brindado a mi modesta labor investigativa por los prestigiosos escritores cubanos Adys Cupull y Froilán González así como por mi esposa, ángel tutelar de mi obra historiográfica.

Ernesto Álvarez Blanco.
Historiador de la Ciudad de Cárdenas.

I
A nadie debe extrañar que en la década del 90 del siglo XIX, un joven inmigrante español originario de El Berrón[1], Sinforiano Echeverría y de la Arena, trate de abrirse paso en el mundo mercantil y comercial de la ciudad cubana de San Juan de Dios de Cárdenas; puesto que este núcleo urbano, fundado el 8 de marzo de 1828, ofrece aún en esta época a los forasteros, la posibilidad de triunfar en los negocios. No obstante, muy lejos están ya los días en que el territorio era una de las principales regiones productoras y exportadoras de azúcares de la Isla.

Para lograr sus propósitos, Sinforiano Echeverría contaba con 32 años y con un módico capital, el cual le permite adquirir en 1895 la fábrica de aguardientes que poseía la firma comercial “Carlos Díaz y Cía.” en la calle de Garnica, muy cerca del litoral cardenense.

El 13 de noviembre de este mismo año, Echeverría solicitó al Ayuntamiento de Cárdenas la licencia correspondiente para explotar su nuevo negocio, establecido bajo la razón social de “Echeverría y Cía.”. Casi un año después, y ante el incremento del volumen de sus operaciones, la firma solicita otra licencia a las autoridades locales, en esta ocasión, con objeto de edificar un almacén de mampostería en la manzana comprendida entre las calles y avenidas de Progreso, Garnica, Phinney y el mar. El Ayuntamiento no puso ningún obstáculo a esta petición, según se desprende del Acta Capitular correspondiente a la sesión efectuada el 9 de septiembre de 1896.

A pesar del incremento de las acciones bélicas en el territorio, con motivo de la incorporación en 1896 de varios cardenenses, encabezados por Carlos María de Rojas y Cruzat, al Ejército Libertador; la refinería y destilería propiedad de Sinforiano Echeverría sigue incrementando sus ganancias. Las mismas, le permitirán a su dueño construir, casi con su peculio particular – aporta 189 pesos de los 289 que cuesta la obra – un fortín en las inmediaciones del almacén de su propiedad.
De este modo, la “Echeverría y Cía.” se suma a las obras de fortificación y defensa que el gobierno local ejecuta en 1896 en la ciudad, con objeto de proteger la zona comprendida entre el fuerte nombrado “El Jagüey” y la costa.
Consolidada su fortuna, Sinforiano decide formar familia. Por tal motivo, se compromete por esta época con la joven cardenense Juana Olalla González Estopiñán, de 24 años de edad[2] e hija legítima de Francisco González y González, de profesión Albéitar[3], y de María Estopiñán González, naturales ambos del sitio conocido como “El Ingenio” en Islas Canarias. El 27 de noviembre de 1897 se efectúa la ceremonia nupcial, oficiada por el párroco Antonio Pacín, en la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción de Cárdenas.
En el acto actuaron como testigos los comerciantes españoles radicados en la Ciudad: José del Campo y Argo, natural de Faedo[4], en la provincia de Oviedo[5], y José María Fernández y Fernández, natural de San Martín de Pusa[6], poblado situada también en la mencionada región ibérica. Como padrinos fungieron los padres de los contrayentes y la madre de la novia.
Gracias a los documentos conservados en el Libro 10 B. Matrimonios. 1894 - 1903 del Archivo de la mencionada iglesia parroquial, se ha podido saber, además, que Sinforiano había nacido en la región española de Burgos[7], en 1863 y que era hijo legítimo de Juan Bautista Echeverría y Aranzabe, natural de Eldua[8], provincia de Guipúzcoa[9], de profesión labrador y vecino de “El Berrón”, y de Jacinta de la Arena Arzuaga, natural, al igual que su hijo, del referido Valle, la cual había ya fallecido en la fecha en que se realiza el matrimonio.
Prueba del desarrollo comercial que experimenta la “Echeverría y Cía.” durante el transcurso del año 1897, es la solicitud que hace al Ayuntamiento local Calixto Artaza Gasteiz, en representación a la misma; con objeto de que se le concediera la licencia necesaria para edificar un nuevo almacén en el litoral cardenense. La construcción fue autorizada por el Consistorio el 15 de diciembre de 1897.
Al término de la Guerra de Independencia, durante el transcurso de la Intervención norteamericana en la Isla y aún, en los primeros años de la Seudo república, Echeverría logra mantener a flote sus negocios, vinculados esencialmente a la fabricación de aguardientes a partir del azúcar de caña, al mismo tiempo que incursiona en otras actividades económicas.
A partir de 1900, los productos de la “Echeverría y Cía.” ganan justa fama, como consecuencia del reconocimiento que reciben en la Exposición Universal celebrada ese año en París[10]. Cuatro años después, en 1904, Sinforiano adquiere 200 pesos en acciones del Ferrocarril del Sur de Cárdenas, las cuales le reportaran durante años importantes dividendos.
En medio de la prosperidad económica que rodea al matrimonio Echeverría – González, les nace en 1906 su único hijo: Antonio Jesús Librado Echeverría González, el cual se convertirá con el tiempo en el heredero de los negocios familiares.
La Sociedad “Sinforiano Echeverría y Co. S en C”, nombre con el cual gira la compañía en los primeros años del siglo XX, alcanza en 1916 el punto más alto de sus operaciones comerciales. Lo anterior fue consecuencia directa de la diversificación de sus negocios, política que habían tenido que poner en práctica para resistir la competencia.
Gracias a esta inteligente decisión, los ejecutivos de la firma se habían convertido, en menos de una década, en banqueros, comerciantes, importadores de víveres y consignatarios de buques. La Compañía, cuyas oficinas estaban situadas en la calle de Pinillos No. 64, llegó adquirir en este período tanta importancia, que el número especial que la revista cubana Bohemia dedicó a Cárdenas en 1916 calificó a sus directivos de: “... comerciantes acreditadísimos dentro y fuera de Cárdenas. Su casa, que a más de girar en víveres, ostenta la representación, como consignataria, de una compañía naviera, dedicándose también a negocios bancarios”[11].
La estabilidad y la sólida reputación económica que obtiene Sinforiano, le permiten adquirir en 1909 la casa marcada con el No. 162, luego 240 (actual 560) de la calle de Jenez[12]. La edificación, uno de los ejemplos más notables de la arquitectura cardenense de la segunda mitad del siglo XIX, fue edificada a un costo de 50. 000 pesos oro español en 1873 – según Oscar M. de Rojas, fundador y primer Director del Museo y Biblioteca Pública de Cárdenas – junto con la vivienda contigua a ella (hoy sede del Comité Municipal de la UJC), por el comerciante local Bonifacio Díaz Liaño[13].
La fecha de construcción de la casa, que fue sede desde su terminación y hasta 1891 de la Administración local de Rentas Terrestres y sus oficinas, puede ser verificada por los investigadores, en los libros del Registro de la Propiedad de Cárdenas[14] y en la bellísima reja que existe en el zaguán de la casa. El inmueble es una:

“Sólida construcción de mampostería / sillares o bloques de piedra caliza muy abundantes en la región, presentes en la mayoría de las construcciones cardenenses / se inscribe estilísticamente dentro de la arquitectura neoclásica / en este caso con rasgos peculiares de monumentabilidad en sus espacios exteriores / conformadora urbanística – arquitectónica de la fisonomía de la ciudad. Este estilo neoclásico, puede considerarse más exactamente como eclecticismo de base neoclásica.
En la casa existen elementos de sabor clasicista / la fachada, y algunos salones interiores /, y otros más primitivos, reflejo de la persistencia de tradiciones constructivas del siglo XVIII, presentes en la arquitectura doméstica de la mayoría de las ciudades del interior de la Isla. Otros elementos como los falsos techos de tabloncillos en las habitaciones, la monumental escalera de caracol que comunica ambos pisos de la casa, son abundantes en las construcciones de ciudades del siglo XIX, producidas bajo la influencia de la arquitectura norteamericana, ya presente en Cuba en la segunda mitad del siglo”[15]

Antes de ser propiedad de Sinforiano, la edificación tuvo otros propietarios. El primero que la adquirió mediante compraventa a su constructor y primer poseedor, fue Matías Rosadilla y Alvarado, natural de Santander, España; el cual la vendió a su vez al presbítero catalán Antonio Faus y Cerqueda[16], quién asentó su posesión sobre la misma en el Registro de la Propiedad de Cárdenas el 23 de abril de 1883. En 1891, al producirse el deceso de Faus y Cerqueda en Barcelona, España, sus sucesores alquilaron el inmueble a Arturo Fernández Llebrez, quien estableció en el mismo el Colegio El Siglo[17]. El 18 de febrero de 1909 los sucesores del presbítero Faus vendieron la casa a Sinforiano Echeverría en 4.500 pesos oro español.
El 28 de diciembre de 1919 ocurre el deceso de Sinforiano[18]. A los pocos días, su viuda y su hijo, al no existir constancia de que este hubiera otorgado testamento u otra disposición final, iniciaron las diligencias de declaratoria de herederos. Casi de inmediato, la casa; varios almacenes importadores de víveres, dedicados a la venta al por mayor, generalmente a los establecimientos comerciales de diversos centrales azucareros comarcanos, y un buen número de casas de alquiler pasaron a ser propiedad de ambos.
Muy pronto, Antonio Jesús Echeverría González ocupa el puesto reservado a su padre en la sociedad cardenense de la época. Prueba de ello, resulta el hecho de que el 24 de febrero de 1919, invitado por el Ayuntamiento, asista al banquete – homenaje que el Consistorio local ofrece este día al Dr. Fernando Méndez Capote, destacado galeno local que fundó en Cárdenas en 1894 la primera Clínica Ginecológica cubana.
A pesar del valor intrínseco que poseían los bienes heredados por Antonio Jesús y su madre, la familia Echeverría González no escapa a los efectos desastrosos que causó a la economía cubana el crac bancario que conmovió a la nación cubana en 1920. A ello se sumó, además, el incorrecto manejo que hicieron de sus actividades financieras y económicas, lo cual motivó la quiebra de los almacenes familiares; ante la imposibilidad de cobrar los numerosos créditos que habían concedido en el período. Este hecho hizo que se agravara aún más la situación económica familiar hacia 1930.
A partir de este momento, comienza una larga cadena de hipotecas, de las que no se salvan ni la vivienda familiar, ni los almacenes ni la mayoría de las casas de alquiler que regenteaban en la ciudad; las cuales irán perdiendo poco a poco.
Lo anterior no fue un obstáculo, para que Antonio Jesús contrajera matrimonio el 17 de enero de 1931, a los 25 años de edad, con María de la Concepción Teresa de Jesús Lucrecia Pastora del Carmen Bianchi Tristá, natural de Santa Clara y vecina de Cárdenas. La novia tenía 24 años y era hija legítima de José Bianchi Bustengo[19] y Pastora Tristá Pérez[20], naturales de Cárdenas y Santa Clara respectivamente.
María de la Concepción Bianchi Tristá había nacido en Santa Clara el 15 de marzo de 1907 y fue bautizada en la Iglesia Catedral de esa misma Ciudad[21]. Sus abuelos paternos eran José Bianchi García, natural de La Habana y Fausta Bustengo Brugreda, nacida en Olot, poblado de Barcelona, España, mientras que, sus abuelos maternos fueron el Dr. Rafael J. Tristá Valdés[22] y Concepción Pérez Tristá, naturales ambos de Santa Clara. Fueron sus padrinos sus tíos, el Dr. Joaquín Tristá y Pérez, quien vivió en Santa Clara en la calle Tristá No. 15 (antiguo), y Carmen Pérez Tristá, hermana de su abuela materna.
Durante la ceremonia nupcial, oficiada en la Iglesia Parroquial de Cárdenas por el párroco local Venancio Novo, actuaron como testigos los ciudadanos españoles Juan Fernández, natural de Oviedo, Asturias, y Enrique Arias Fortes, nativo de Málaga, y como como padrinos: José Bianchi Bustengo y Pastora Tristá Pérez, padres de la novia.

1- Valle del municipio español de Valle de Mena, provincia de Burgos.
Había nacido en Cárdenas el 16 de marzo de 1873. Fue bautiza
da por el Presbítero Juan Terrones en la Iglesia
La Purísima Concepción de Cárdenas el 21 de junio
de 1873. Fueron sus padrinos Magdaleno San Román y Luga
rda Bórtel. Del árabe albéitar, que significa veterinar
io.
4- Aldea del municipio español de Luarca, Oviedo.Provincia
de España situada en la región de Asturias.Villa del
municipio español de igual nombre, en Toledo.Pr
ovincia de España ubicada en la región de Castilla la Vieja
8- Barrio del municipio español de Berástegui, Guipúzcoa.
9- Provincia española perteneciente al país vasco.La medalla obtenida por los productos de esta firma en dicha exposición fue donada por los Echeverría al Museo y Biblioteca Pú
blica de Cárdenas. En la Sala de Numismática de esa institución se exhibió durante varias décadas. Actualmente se exhibe en el museo Casa Natal de José A.
Echeverría.
11- Habana, Consejo de Redacción: [Anuncio comercial de la sociedad “Echeverría y Ca.”, En: Revista Bohemia, La Habana, 16 de abril de 1916, No. 16, s/pág.Se le llamó hacia 1849 – 1850 calle de la Jicarita. Más tarde, recibió el apellido de Antonio Xénez de San Martín, ingeniero vinculado desde 1857 a los ferrocarriles de Cárdenas y Júcaro, empresa de la cual fue Administrador y que construyó la estación de trenes de Cárdenas, la cual no vio concluida, pue
s se suicidó en 1873, poco antes de su terminación. Durante la Seudo república se le puso Cuarta Avenida. Después del triunfo de la Revol
ución se le denominó José Antonio Echeverría.Rojas, Oscar M. de,: Para los Anales y Necrología de San Juan de Dios de Cárdenas, [inédito], Cárdenas, s/f, Fo. 193.Cárdenas, Registro de la
Propiedad: Libro No. 1 de Fincas Urbana, [inédito], Cárdenas, S/f, Finca No. 24, Fo. 22.
15- Cuba, Consejo Nacional de Cultura, Casa Natal de José Antonio Echeverría, s/i, La Habana, 1973, s/pág.Sacerdote Escolapio catalán. Fue Director – propietario del colegio “El Progreso” de Cárdenas entre 1886 y 1891, año este último en el cual se traslada a Barcelona
. Impartía en el colegio las clases de latín y era un entusiasta admirador de la obra de Miguel de Cervantes y Saavedra. Falleció en Barcelona el 26 de abril de 1891.
17- Este descubrimiento fue hecho recientemente por el destacado arquitecto cardenense Augusto Bueno García, Asesor de la Oficina del Historiador de la Ciudad, a partir de una foto del gimnasio del Colegio, ubicado en el patio del inmueble, que se conserva en uno de los tomos de la “Iconografía de Cárdenas”, obra inédita de Oscar M. de Rojas, fundador y primer Director del museo cardenense que lleva su nombre. Según la revista decenal “Cárdenas Elegante” en su número 2 del 30 de abril de 1904 este plantel era de primera y segunda enseñanza y funcionaba además, como Academia nocturna. Tenía un excelente claustro de profesores y se admitían en él a pupilos, medio pupilos y alumnos externos. En esta época su Director era Juan J. Vinajesas.
Su cadáver fue velado en la casa de la familia Echeverría, como era costumbre en la época y sepultado el 29 de diciembre de 1919 en el mausoleo que poseía en el Cementerio local, el mismo en el que descansan los restos de sus nietos José Antonio y Al
fredo Echeverría Bianchi. Está situado en la segunda manzana izquierda de la calle 1. El Mausoleo constaba de 5 departamentos y fue comprado por él a Belarmino Cams. La esquela mortuoria, un ejemplar de la cual – que pudimos consultar gracias a la gentileza de la Lic. María Teresa Clark, Directora de esta institución - se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Cárdenas, aparece firmada por su viuda, su hijo y una larga relación de sobrinos y familiares, entre los que se encuentran: el Dr. Alfredo González Benard, Vicente González Tuya, el Dr. José María Verdeja, el Dr. Frank T. Smith y otras personalidades locales.Falleció en Cárdenas en 1938. Su cadáver fue sepultado el 5 de octubre de 1938 en Cárdenas en el Mausoleo que poseía la familia
[20]Echeverría en el Cementerio local. Más tarde, el 28 de febrero de 1941, fueron trasladados junto a los de su esposa Pastora Tristá Pérez al Cementerio de Santa Clara.En 1903 participó como Delegada, junto a su hermano Rafael y a su padre, en la II Conferencia Nacional de Beneficencia y Corrección de la Isla de Cuba efectuad en Santa Clara. Falleció en Cárdenas en 1936. Su cadáver fue sepultado en el Mausoleo de la familia E
cheverría en el Cementerio local. Más tarde, el 28 de febrero de 1941, fueron trasladados junto a los
de su esposo José Bianchi Bustengo al Cementerio de Santa Clara.
21- Su bautizo está asentado en el Libro 10, fo। 111, de la Iglesia Catedral de Santa Clara de Asís. Destacado médico santaclareño. El 21 de mayo de 1882 fundó el primer Cuerpo de Bomberos de Santa Clara, del cual fue el también el primer Jefe. Ocupó entre 1879 y 1880 y ente 1881 y 1882 el cargo de Alcalde Municipal de Santa Clara. Durante la Guerra del 95 fue un activo colaborador del movimiento independentista local. Reorganizó el 6 de octubre de 1901, el Cuerpo de Bomberos de Santa Clara, fungiendo nuevamente como Jefe del mismo. En 1909 se colocó por el Ayuntamiento local y los bomberos una placa conmemorativa de su labor como fundador del Cuerpo de Bomberos de Santa Clara. Fue Delegado a la I y a la II Conferencia de Beneficencia y Corrección de la Isla de Cuba efectuadas en La Habana y Santa Clara en 1902 y 1903, respectivamente. En esta última, pronunció en el Teatro La Caridad el Discurso de Bienvenida a los Delegados en su carácter de Presidente de su Comité Organizador y presentó el trabajo titulado “Dispensario para niños". Su necesidad y utilidad”, referido a la labor de esa institución de salud establecida en Santa Clara por el Cuerpo Médico y Farmacéutico local y la benefactora y patriota Marta Abreu. En este artículo, publicado en las Memorias de la Conferencia, abogó por la instauración de establecimientos similares en otras partes de la Isla. Una calle de esa Ciudad lleva su nombre desde el 1 de febrero de 1909 como reconocimiento a su labor como médico y alcalde. Fue una personalidad muy activa en la vida política, social y cultural de Santa Clara .
II


Consumado el matrimonio, Antonio Jesús Echeverría y su esposa fueron a residir en la casona familiar de la calle Jenez No. 240. En este lugar, en el que vivieron hasta su salida definitiva del país en 1961[1], les nació el primero de sus hijos el 16 de julio de 1932 a las 3:00 p.m.
El niño fue bautizado ese mismo día por el presbítero Prudencio Lorena, Párroco Encargado de la Iglesia Parroquial de “La Purísima Concepción” de Cárdenas; quién le puso por nombre: José Antonio Jesús del Carmen Echeverría Bianchi. En la ceremonia actuaron como padrinos sus abuelos maternos José Bianchi Bustengo y Pastora Tristá Pérez.

Por cierto, los Tristá, familia severa, rígida y muy conservadora, tuvieron en la antigua provincia de Las Villas una destacada participación en la Guerra del 95, aspecto este del cual se sentirá siempre orgulloso el primogénito del matrimonio. Por este motivo, nunca perderá la oportunidad de hacer “... múltiples referencias a esta herencia familiar”.[2]

Otro de los Tristá – el primo Iván[3] - llegó a ostentar el grado de Mayor del Ejército Rojo, institución armada que le otorgó 11 condecoraciones por su destacada y heroica participación en la Gran Guerra Patria librada por los soviéticos contra el fascismo. Este Tristá participó también en la Guerra Civil Española como miembro de las Brigadas Internacionales.

En varios momentos de su vida, el mayor de los hijos de Antonio Jesús Echeverría contó más de una vez a sus compañeros de lucha: “... la extraordinaria historia de su tío materno[4] (...) Para él, la tradición revolucionaria de la familia se hacía sentir con más fuerza en la destacada trayectoria de Iván Tristá, paradójica muestra de la vinculación de las ideas revolucionarias”5


El nacimiento del niño fue registrado, además, en el Tomo 95, folio 102, de la sección de nacimientos del Registro Civil de Cárdenas por el Dr. Ismael Fausto Quintero Palomino, Juez Municipal, y por Joaquín Hernández Vitier, Secretario del Registro.

De la certificación de nacimiento, fechada en Cárdenas el 13 de octubre de 1932, se desprende que el padre del recién nacido aún se dedicaba por esta época al comercio y que su abuela paterna, Juana Olalla González Estupiñán había fallecido ya en esta fecha.

A producirse el nacimiento de José Antonio; Cárdenas, como todo el país, atravesaba una profunda crisis económica y social. Se hallaba al frente de la Alcaldía Municipal Humberto Villa Carrerá, el cual renunció en el mes de agosto de 1932 para ceder el gobierno local a Enrique Busto Caso.
Ambos, gobernaron en un municipio que se debatía entre los estertores de un pasado económico próspero y floreciente y los vaivenes políticos de un período matizado por el recrudecimiento de la represión política y social en el país debido a la tiranía implantada por el Dictador Gerardo Machado.
A lo anterior se sumó, el ciclón y ras de mar que en el mes de septiembre de 1933, poco después de cumplir el primer año de vida el niño, azotó a Cárdenas para completar lo que la crisis económica cubana, los turbios manejos de los gobiernos locales de turno y la imposibilidad de llevar a vías de hecho el dragado del puerto local, habían logrado durante las primeras décadas de la Seudo república.
Del mes de abril de 1933 data la primera fotografía que se conserva de José Antonio. Muy pronto, el niño que ahora nos devuelve el retrato, el cual se conserva en el museo cardenense que lleva su nombre, en el interior de un corral, aprenderá a explorar con pasos rápidos y mirar escrutador la enorme mansión de los Echeverría.
La casa que recorre en sus primeros años de vida – hipotecada más de una vez por su padre para hacer frente a los descalabros financieros – reunía en su interior un valioso y abigarrado conjunto de objetos entre los cuales no faltan sillones y muebles antiguos, cuadros, espejos, lámparas de variadas formas, un piano y un bello columpio, ubicado en el amplio zaguán y que muy pronto hará las delicias de él y de sus hermanos.
Impresionaba, además, al visitante las pinturas murales que decoraban las paredes de las habitaciones y el lujo con que se hallaba adornado el salón principal de la casa, el cual denotaba a las claras el gusto por lo francés que siempre acompañó a uno de sus primeros propietarios, el sacerdote catalán Antonio Faus y Cerqueda.

El 20 de marzo de 1934 nace el primero de los hermanos de José Antonio: Sinforiano de Jesús Echeverría Bianchi; el cual fue bautizado en la Iglesia Parroquial de la ciudad el 25 de marzo de 1934. Tres años después, el 18 de marzo de 1937 le nace el tercer hijo al matrimonio: Alfredo de Jesús Echeverría Bianchi, quien fue bautizado el 16 de abril de este mismo año. Con este último, José Antonio mantendrá siempre una relación muy especial, la misma que llevará a Alfredo a secundarlo en sus actividades revolucionarias.

Junto a los niños y a sus padres, a quienes José Antonio demostró siempre un acendrado cariño, convivió hasta 1939 su tío materno José Bianchi Tristá, el cual fijó su residencia en el referido año en una casa de la calle Laborde, la cual tenía comunicación por el fondo con la casa de los Echeverría.

De los primeros años de la infancia de José Antonio, el museo Casa Natal que lleva su nombre conserva en sus fondos dos objetos de singular importancia: el canastillero de mimbre que utilizó desde su nacimiento y los primeros zapatos que calzó6. Estos últimos fueron recubiertos con un baño de metal a la usanza de la época.

Durante el transcurso de su infancia, el futuro líder estudiantil se caracterizará por ser un niño de “... carácter afable, alegre, inquieto, comunicativo y respetuoso (...), lo que le valió que fuese muy querido tanto por sus familiares como por personas ajenas a su casa”.7

Poco a poco, unas veces solo y otras acompañado de alguna criada o de sus padres, irá conociendo el entorno urbano que rodea a la casa, la ciudad, el litoral cardenense 8, Varadero y otros poblados cercanos.

Centro preferencial de sus juegos infantiles y los de sus hermanos será el parque “Tomás Estrada Palma”9, que hoy lleva su nombre. En este espacio urbano, situado en las inmediaciones de su casa, aprende a convivir y a relacionarse con otros niños, complaciéndole mucho prestarles sus numerosos juguetes, entre los cuales no faltaban un par de patines y una bicicleta, a los que como él jugaban en ese sitio.

De esta época, data la anécdota que cuenta que:
“Estando un día en el parque jugando le rompió la camisa a otro niño, preocupado por esto, lo trajo a su casa e hizo que su mamá le diera una camisa de él. Después acompañó al niño a su casa para que no lo regañaran y explicar por qué tenía una camisa distinta”.10

Este no fue el único gesto de este tipo que tuvo con los niños que jugaban con él en ese parque y más de una vez, Manolo del Cueto5, destacado líder del movimiento obrero y revolucionario cardenense, lo vio prestar generosamente su bicicleta a un niño negro que acostumbraba a jugar en aquel lugar 11.“Y pobre de aquel que tratara de maltratar de obra o de palabra a alguno de sus compañeritos, pues aunque fuera mayor, José Antonio se le enfrentaba decididamente”.12

Uno de los guarda parques del lugar, que acostumbraba a conversar mucho con Manolo del Cueto, le dijo en una ocasión, refiriéndose al pequeño: “Ese niño es muy bueno, pero sí alguien trataba de cometer una injusticia delante de él explota como una fiera. ¡Es un corazón de oro cargado de dinamita!”.13

A pesar de la difícil situación política y económica por la que atraviesa el país, la infancia de José Antonio transcurre sin grandes sobresaltos. Sólo el asma, enfermedad que padeció desde los dos años y a lo largo de toda su vida, hará su aparición de vez en cuando, para obligarlo a suspender sus juegos y demás actividades infantiles. Su lucha contra esta enfermedad fue siempre tenaz, ardua y violenta. El consolador asmático jamás abandonó los bolsillos de su pantalón. No obstante, nunca fue obstáculo para que dejara de hacer una vida similar a la de cualquier niño de su edad.

Como parte del reconocimiento que va haciendo del mundo que le rodea, descubre pronto la existencia de niños sin zapatos o con ropas en mal estado. Al respecto, quienes le conocieron en esta etapa de su vida, cuentan que más de una vez acudió a su madre, para solicitarle que le permitiera regalar a los desprovistos de todo, algunas de sus pertenencias.14

Muy pronto, Varadero se convertirá en una de los sitios más frecuentados por él durante su infancia. Aunque la familia Echeverría - Bianchi poseía una residencia de veraneo en el balneario, la cual estaba ubicada en la Segunda Avenida entre las calles 48 y 49; José Antonio acostumbraba a pasar las temporadas de verano en la casa de Carmen Bianchi Bustengo, tía de su madre, la cual vivía en la Primera Avenida entre las calles 22 y 23.

En 1938, a los seis años de edad, ingresa en el Kindergarten del Colegio Champagnat, establecido en Cárdenas en 1934 por la congregación religiosa de los Hermanos Maristas en una antigua casona neoclásica de dos plantas, ubicada en la calle de Ayllón esquina a la de Industria; la misma en la cual había nacido varios años antes Carlos Miguel de Céspedes y Ortiz15.

Este Colegio impartía la enseñanza primaria elemental (de primero a sexto grado) y la enseñanza primaria superior (de séptimo a octavo grado), autorizada esta última por un Decreto de la Secretaría de Educación de la República de Cuba, fechado el 11 de mayo de 1938. Además, organizaba un curso preparatorio dedicado especialmente a los candidatos a realizar exámenes de ingreso para acceder a la Segunda Enseñanza.

José Antonio asistía a clases en el Champagnat de lunes a viernes. El horario escolar se hallaba dividido en dos sesiones: una, de 8:00 a 11 a.m. y la otra, de 1:00 a 4:00 p.m.. El sábado era día de asueto pero el domingo los alumnos estaban obligados a ir, al igual que los días festivos, a escuchar misa en la Iglesia Parroquial de la ciudad, ya que la educación que brindaba el plantel estaba basada en la religión católica.

Coincidiendo con el término del curso escolar 1938 – 1939, nace en Cárdenas su única hermana: Lucía (Lucy) Olalla de Jesús Aleyda Echeverría Bianchi, la cual fue bautizada como el resto de sus hermanos en la Iglesia Parroquial de Cárdenas el 26 de junio de 1939.

Del curso escolar 1939 – 1940 data la primera prueba documental de la presencia de José Antonio en el Champagnat. Se trata de una foto, en la cual aparece el futuro líder estudiantil en compañía de varios de sus condiscípulos de kindergarten, primer y segundo grado. La fotografía fue reproducida en el folleto titulado Colegio Champagnat. H. H. Maristas de Cárdenas publicado durante el transcurso del curso escolar 1939 – 1940 por cortesía de la Compañía Licorera de Cárdenas. De esta época, se conserva también una hermosa instantánea realizada por un fotógrafo local, fechada en 1939, en la que se le ve montado sobre un burro.

Del período en que fue alumno del Champagnat se guardan en el museo Casa Natal que lleva su nombre, junto a varias fotos y documentos relacionados con el colegio, la pequeña maleta utilizada por él para llevar la merienda. Este sencillo objeto, el cual fue utilizado más tarde para guardar documentos de su interés, permaneció siempre sobre la mesa de noche de su cuarto y fue donado a la institución por Nora Abelairas, una cardenense que fue muy amiga de la familia.

En 1939 Ignacia González Campos16 se empleó como doméstica en la casa de los Echeverría - Bianchi. Desde entonces, se encargará cada tarde, entre otras tareas, de llevar a los hermanos al parque “Estrada Palma”. Allí, mientras ella cuidaba a sus hermanos menores, José Antonio disfrutaba de sus patines o de su bicicleta, juguetes que ella le vio prestar más de una vez con agrado a sus amiguitos del barrio.

En aquella época, según sus propias palabras, era un niño: “Fuerte, siempre con algunas libritas, su cara era toda bondad y la sonrisa tan fresca como sus años infantiles”.17 Además, era “... cariñoso y tierno”18 hasta con las criadas; tenía obsesión con sus hermanos y siempre mantenía organizados su cuarto, sus libros y sus juguetes. Su “... gran pasión a los 7 años era pasarse horas enteras estudiando las lecciones para jugar luego en el parque”.19


“Le gustaba leer y siempre estudiaba en un catrecito o en el patio de la casa – recordaba Ignacia González – y sí era hora de yo limpiar, (...) al moverlo de lugar me decía: ¡Ay, Ignacia, usted me cuida como a su hijo!. Claro, mi vida si toda mujer es madre de los niños, recuerdo que le respondía.20


En otras ocasiones, las sesiones de estudio eran realizadas por el niño en las habitaciones altas del fondo de la casa, y a ellas asistían también, algunos de sus condiscípulos del Champagnat, con los cuales mantenía excelentes relaciones al igual que con el personal doméstico. Sobre estos últimos, opinaba que debían ganar un sueldo mayor que el que les pagaba su padre, el cual era de 5 pesos mensuales.

Ilustrativa de sus buenos sentimientos, resulta la anécdota que afirma que en una oportunidad, al ir a pedirle una trabajadora de la casa un adelanto de dinero a su madre: “... para comprarle al hijo un automóvil de juguete similar al de José Antonio, pues el de este lo tenía deslumbrado (...) tomó su maquinita y se la entregó a la empleada para su hijo.”21

En junio de 1940 José Antonio concluye el primer grado con varias menciones honoríficas22, recibidas durante el curso como premio por su aprovechamiento escolar, su intachable conducta y adelanto, a pesar de que las frecuentes crisis de asma le impedían muchas veces asistir a clases.

Entre 1939 y 1941, sin que hayamos podido precisar la fecha, se le infestó una inyección, motivo por el cual sus padres le compraron un catrecito, en el que tenía que permanecer acostado boca abajo y con fomentos. Ignacia González Campos fue la doméstica encargada de cuidarlo y de cargarlo cada vez que había que cambiarlo de lugar. Motivo constante de la preocupación del niño durante toda la enfermedad fue el estar seguro que ella “... podía con él”23, lo cual le preguntaba con insistencia y cariño constantemente.

José Antonio, cuando no estaba estudiando, gustaba de realizar dibujos, pues otra de sus grandes aficiones fue siempre la pintura, por lo que dedicaba muchas veces sus ratos libres a “... pintar caricaturas que veía en revistas, periódicos y otros folletos, estas pinturas constituían parte de sus juegos, ya que por lo regular les situaba nombres de compañeros de clases, con lo cual se divertían todos” 24 sus amigos.

Su afición por el arte también lo condujo a tomar lecciones de pintura, música y guitarra, estas últimas con la profesora cardenense Perlita Moré, ya fallecida, y al fascinante mundo del coleccionismo, especialmente de la filatelia, afición que: “... le gustaba grandemenmente (...) se pasaba horas enteras pegando sellitos en su cuaderno (...) era un insaciable coleccionista”. 25 Prueba de este amor por los sellos, es su libreta de direcciones filatélicas, la cual se conserva en el museo Casa Natal que lleva su nombre.

En junio de 1941 concluye sus estudios de segundo grado con calificaciones de Sobresaliente26. Por entonces, era “... un niño inquieto, de un temperamento rebelde, intranquilo, que se manifestaba (...) al participar activamente en el aula, donde discutía mucho, destacándose por su clara inteligencia”. 27

De la década del 40 se conservan varias fotos de nuestro biografiado en compañía de sus familiares y/o de sus hermanos. En ellas, se nota como la familia Echeverría – Bianchi ha ido perdiendo buena parte de sus recursos económicos en medio de la profunda crisis social y económica que padece desde hace décadas la Isla.

Quien revise con detenimiento estas fotos podrá observar “... a los niños muy modestamente vestidos, jugando en el patio de una casa que (...) refleja en sus paredes la falta de reparación y pintura”28. Al parecer, es por esta época, en que Antonio de Jesús Echeverría se ve obligado a emplearse en Departamento Económico del central “Progreso”, luego “José Smith Comas”, ubicado en las inmediaciones de Cárdenas; con objeto de hacer frente a las necesidades económicas familiares. En este central trabajará “Niní” Echeverría hasta poco después del triunfo de la Revolución..

Durante el transcurso de la década del 40, José Antonio:


“ ... crece rápidamente y muy pronto alcanza una estatura que lo hace sobrepasar ligeramente a otros muchachos de su edad. Rasgos característicos son su brillante pelo lacio, peinado con raya a la izquierda, y su casi permanente sonrisa. Según pasan los años, cierta corpulencia, reflejo de su físico bien desarrollado por el deporte, va a ser parte integrante de su personalidad”.29


Sobreponiéndose a las frecuentes crisis de asma que padece, se interesa en el Colegio Champagnat por la práctica sistemática de diversos deportes, por lo que participa de manera regular en los campeonatos anuales que se organizaban en el plantel así como en las clases de Educación Física y en las actividades deportivas que tenían lugar en el mismo los días de asueto.

Durante el transcurso del curso escolar 1942 – 1943 se produce un importante cambio en la estructura del colegio, pues ante la carencia de personal docente, los Hermanos Maristas deciden ausentarse de Cárdenas; motivo por el cual se hacen cargo del mismo en diciembre de 1942 el arquitecto Julio Hernández Escalada, el Dr. Julio C. Torras Cabarrocas, José Hernández Pérez y el Dr. Gerardo Fernández30. Este último, quien asume la dirección del plantel el 20 de diciembre de 1942, declaró a la prensa en más de una ocasión, que José Antonio se destacó siempre en el Colegio por ser:


“... uno de los primeros alumnos, estudioso, inteligente, pero sobre todo, muy disciplinado desde pequeño. Muchas veces, en los grados inferiores, cuando la profesora tenía que ausentarse del aula por algún motivo (...) se quedaba al cuidado de la disciplina (...) sus compañeros (...) lo respetaban y ejercía cierto control sobre ellos.
(...)

Algunos rasgos característicos de su personalidad en esos primeros años de vida (...) eran el carácter alegre y un poco ingenuo de muchacho franco y bonachón, junto a una esmerada corrección en su comportamiento. Desde pequeño fue muy respetuoso.
(...)

Mientras estudiaba la enseñanza primaria, no hay en él inquietudes políticas (...). Pero ya hay en él algunos rasgos de líder porque es querido y respetado por sus compañeros. Es, además, un estudiante modelo en calificación y disciplina”. 31


En 1943 José Antonio concluyó el cuarto grado con notas de Sobresaliente y 2 premios: el primero de Religión y un tercero de Aplicación. Este último era entregado a los alumnos de cada grado que obtuvieran durante el año el mayor número de puntos en las lecciones y tareas escolares.

Ambos premios le fueron entregados durante un acto convocado al efecto por la dirección del Colegio; el cual tuvo lugar en el palacete local de la Asociación de Caballeros Católicos, edificio ocupado actualmente por el cabaret – restaurante “Las Palmas”. El acto fue presidido por el Padre Lucio Yaldevere, en representación del Obispo de Matanzas; el Dr. Gerardo Fernández, Director del Colegio y otras personalidades locales y contó con la presencia de la Banda Municipal de Cárdenas, la cual amenizó la ceremonia.

En el curso 1943 – 1944 Mireya Sánchez Toledo32 funge como una de las maestras de quinto grado de José Antonio. Con ella establecerá una especial relación cargada de afecto y cariño. Mireya conservó durante años fotos, documentos y otros recuerdos – como el mechón de pelo que le cortó al concluir el sexto grado – de su alumno predilecto; muchos de los cuales pasaron luego a formar parte de los fondos del museo cardenense que lleva su nombre. Mireya fue también su profesora durante el curso 1944 – 1945.

En ambos cursos, le impartió clases de español, lectura y escritura; sin embargo, descubrió muy pronto que aunque lograba excelentes notas en todas las asignaturas, “... era un amante fervoroso de las matemáticas, materia que dominaba a su antojo”.33 Además, el contacto cotidiano con él le permitió darse cuenta de que por entonces ya:


“... sus compañeros le seguían; ese espíritu rebelde que le acompañó siempre, se manifestaba contra todo lo mal hecho, tanto de una parte como de otra. Ante un regaño dirigido hacia un compañero de aula y que él considerara injustificado, había que convencerlo. Igual actitud asumía cuando los alumnos provocaban alguna indisciplina. De ahí que toda esa masa de estudiantes adolescentes, tan difícil de controlar, le siguiera con un respeto increíble”.34


En el aula era, según la maestra, un niño:
“...inquieto, de un temperamento intranquilo, tenía que pararse, tomar parte en la clase. Era rebelde, discutía mucho y a la vez era el mejor alumno del aula, siempre se llevaba premios y medallas; además, hacía muy buenos exámenes (...) como los demás muchachos se fajaba y tiraba taquitos en la clase”35.

Aunque, durante el transcurso del curso escolar 1943 – 1944 y del siguiente, tuvo que faltar muy a menudo a clases por las abundantes crisis de asma que padecía, continuó siendo en estos grados “... un magnífico alumno, un niño muy estudioso (...)”36 que siempre se esforzaba y obtenía calificaciones altas. Además de su rebeldía poseía “... serenidad y modestia. No era tímido y sí capaz de desarrollar una increíble actividad. Su conversación interesaba, pero tenía la cualidad de saber escuchar”.37

Muestra de la preocupación de José Antonio por el correcto desenvolvimiento del proceso docente – educativo, lo constituye la siguiente anécdota narrada por su maestra Mireya Sánchez en 1970:


“Con Rosita, una compañera maestra que sustituía a los que faltaban, los alumnos eran muy indisciplinados. Él, preocupado por esto, nos llamó un día para discutir el asunto y ver que medidas se podían tomar. A iniciativa suya establecimos estímulos: llevar los que mejor se portaran al cine38 los domingos.
(...)

Por otra parte él se encargó, personalmente, de discutir con los más revoltosos. Los cambios pronto se notaron y Rosita pudo trabajar mejor”.39


Como parte del reconocimiento que el niño hace a diario del ambiente que le rodea y a pesar de estudiar en un colegio privado, muy pronto se da cuenta de la difícil situación social y económica en que continúan viviendo por esta época, las clases más desposeídas de la ciudad y el país. Al respecto, se afirma que estando cursando el quinto y el sexto grado, comentaba con frecuencia a sus familiares y personas más cercanas a él “... que los pobres le daban lástima, porque había personas que comían y otras no, se lamentaba de esto en la casa a la hora de las comidas”.40

Durante los últimos años de estancia en el Colegio, se destacó como deportista. Por esta época, practicaba de manera sistemática el básquet y la natación, deportes a través de los cuales representó al Champagnat en varias competencias deportivas. Además, participó junto a sus condiscípulos en numerosos desfiles y peregrinaciones patrióticas efectuadas en la ciudad.

El 25 de junio de 1944, pasadas las 5:00 p.m., se efectuó en el edificio de la Asociación de Caballeros Católicos de Cárdenas la entrega de los premios escolares correspondientes al curso 1943 – 1944. Durante el acto, José Antonio recibió, además de la calificación de Sobresaliente, los premios de Aplicación, Ciencias, Inglés y Asistencia; por lo que resultó ser uno de los mejores alumnos de quinto grado del Colegio.

Seis meses después, el 3 de diciembre de 1944, mientras en Europa se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial, participó en la Solemne Verbena local de la Paz y el Catecismo, la cual sirvió, además, para llevar a cabo la ceremonia de coronación de Mimí Larrauri García y Sotero Figueroa Alberti como reyes locales infantiles de la Paz, a los cuales sirvió de Alabardero. Ambos actos, efectuados en el edificio de la Asociación de Caballeros Católicos de Cárdenas, se realizaron a iniciativa del párroco cardenense Pedro Carbonell, el cual impartía las clases de Religión en el Champagnat desde 1942.

Los primeros seis meses del año 1945, José Antonio dedica buena parte de su tiempo libre a los estudios, con objeto de prepararse para obtener buenas calificaciones en los exámenes de ingreso del Instituto de Segunda Enseñanza de Cárdenas. Lo ayudaron en el empeño, el Dr. Gerardo Fernández, Director del Champagnat, el cual le brindó las lecciones preparatorias de español, y la profesora Hilda Pérez Lamar, que le impartió las de ingles. Estas últimas, le eran dadas por ella en su residencia de la Avenida de Céspedes casi esquina a la calle de Cristina.

Según la Dr. Pérez Lamar, el adolescente que ella repasó era:
“... muy inteligente, amaba la filatelia, tenía un álbum de sellos que era una maravilla, era religioso y muy buen hijo (...) siempre estaba en todas las actividades y (...) junto a su entusiasmo daba sensación de madurez y responsabilidad ”.41

En el mes de junio de 1945 concluyó con la notificación de Sobresaliente sus estudios primarios en el Champagnat. Dejaba de vestir para siempre el uniforme del Colegio – camisa azul prusia, corbata blanca con los galones correspondientes a cada grado y pantalón largo de dril crudo – para disponerse a ingresar en el Instituto de Segunda Enseñanza de Cárdenas.

En el recuerdo de sus profesores del Champagnat, como fue el caso, por ejemplo, de Gladys Hernández, su profesora de Geografía, Lectura e Historia de sexto grado, quedó para siempre la imagen de alumno ejemplar que supo ganarse por ser un estudiante “... inteligente, cuidadoso e investigador (...) [como] era asmático (...) cuando llovía sí no iba a la escuela por la mañana, por la tarde ya estaba en clases. No le gustaban las notas bajas, peleaba por los puntos”.42

En resumen, podemos expresar que los aspectos que más sobresalientes de su personalidad, en esta etapa de su vida, fueron: “... su carácter alegre, su amor al estudio y una esmerada corrección en su comportamiento, porque fue caballeroso y respetuoso desde pequeño”।

1La familia se radicó en los Estados Unidos de América.
2- García Oliveras, Julio: José Antonio, Editora Abril, La Habana, 1988, pág. 10.Hijo del médico cubano Joaquín Tristá Pérez, hermano de la abuela materna de José Antonio y padrino de su madre, y de Olga Shartesova, natural de Rusia. Nació en Moscú el 28 de junio de 1910. Sus padres se conocieron en 1907 en París, ciudad en la cual contrajeron matrimonio. Con posterioridad viajaron a Cuba y se establecieron en Santa Clara, ciudad natal de Joaquín. Hacia 1917 su madre, mujer culta y avanzada para la época, decidió regresar a Rusia con sus hijos. Allí les sorprendió la Revolución de Octubre. Iván regresó a Cuba en enero de 1923 continuando sus estudios primero, en el Colegio “Manuel Ruiz” y luego, en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara. Más tarde, ingresó en la Universidad de La Habana con objeto de graduarse como abogado y como Licenciado en Ciencias Políticas, Económicas y Sociales. Fue miembro del Partido Comunista de Cuba. Por su participación en diversas actividades revolucionarias se vio obligado a regresar en la década del 30 del siglo XX a la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Participó en la Guerra Civil española como parte de las fuerzas que defendían la República. Para incorporarse a la lucha que libraba el pueblo español viajó desde Moscú, atravesando clandestinamente Europa, para trasladarse a Barcelona, ciudad en la que logra ingresar en el ejército republicano. Gran amigo de la Revolución cubana, viajó en varias oportunidades a la Isla, falleció en Moscú en 1985.En realidad era primo – hermano de Concepción Bianchi Tristá, madre de José Antonio.
5- García Oliveras, Julio: José Antonio, Editora Abril, La Habana, 1988, pág. 10.Fueron donados al museo por Concepción Castro एन 1987.
7- Cárdenas, Casa Natal de José Antonio Echeverría: Iconografía de José Antonio Echeverría, [ejemplar mimeografiado], Cárdenas, julio de 1986, pág. 2.En la Iconografía de José Antonio Echeverría realizada por la Lic. Graciela Martínez, quién fue Directora de su Casa Natal, aparece una foto de José Antonio niño con su madre y sus hermanos Sinforiano y Alfredito junto a un automóvil negro. Esta foto fue tomada en el litoral de Cárdenas en la década del 40 del siglo XX. En este sitio fue develada en 1911 la primera estatua erigida en la Isla al primer Presidente de la Republica de Cuba.
10- Lopategui, Humberto: [Testimonio de Humberto Lopategui, familiar de José Antonio], en: Iconografía de Cárdenas. [ejemplar mimeografiado], Cárdenas, julio de 1986, pág. 2Fue miembro de la Joven Cuba junto a Antonio Guiteras. Fue fundador del Partido Ortodoxo y del Movimiento revolucionario 26 de julio. Figura revolucionaria cardenense muy cercana a José Antonio. Fue Coordinador del M – 26 – 7 en la Ciudad Bandera y profesor de Educación Física del Colegio Presbiteriano local La Progresiva. Falleció en La Habana, a los 79 años, el 22 de diciembre de 1990.Vázquez Pérez, Roberto: La dimensión histórica de José Antonio es ejemplo para las actuales y futuras generaciones, periódico Girón, Matanzas, 12 de julio de 1987, pág. 8.Almagro, Estrella: José Antonio: un corazón de oro cargado de dinamita, periódico Girón, Matanzas, 13 de marzo de 1982, pág. 2.
14- Reyes Fernández, Eusebio: Un corazón de oro cargado de dinamita, Editorial Abril, Ciudad Habana, 1989, pág. 7.Fue Secretario de Obras Públicas durante el gobierno del dictador Gerardo Machado. Aumentó la fortuna familiar mediante turbios negocios. Huyó de Cuba el 12 de marzo de 1933. En 1934, al ser rehabilitado el Partido Liberal, regresó a la Isla. En 1946, frustradas sus aspiraciones de acceder a la alcaldía de La Habana en las elecciones de este año, se retiró de la vida pública. Falleció en la suntuosa mansión que poseía en el barrio habanero del Vedado.Hija del dueño de una colonia agrícola en el poblado matancero de Merceditas. Desde muy joven trabajó como empleada doméstica en varias casas de familias acomodadas de la ciudad de Cárdenas
. Falleció en Cárdenas en la década del 90 del siglo XX.
Miranda Suárez, Odalys: El niño José Antonio, periódico Girón, Matanzas, 17 de marzo de 1992, pág. 2.
18- Ibídem.
19- Miranda Suárez, Odalys: El niño José Antonio, periódico Girón, Matanzas, 17 de marzo de 1992, pág. 2.
20- Ibídem.
21- Reyes Fernández, Eusebio: Un corazón de oro cargado de dinamita, Editorial Abril, Ciudad Habana, 1989, pág। 7।Estas menciones honoríficas eran otorgadas por los Hermanos Maristas a los alumnos del Colegio que habían permanecido inscritos en el Cuadro de Honor mensual. Había menciones honoríficas de primera y segunda clase, las primeras para aquellos que permanecieran a lo largo de todo el curso y las segundas para los que habían perdido una sola inscripción en el Cuadro de Honor.Bueno Castán, Roberto: José Antonio era un muchacho mu
y sencillo,
periódico Girón, Matanzas, 25 de febrero de 1977, pág. 2Díaz Martínez, Teresa: Casa Natal de José Antonio Echeverría y parque. Jenez 560, [ejemplar mecanografiado], s/f, pág
. 1.
25- Ibídem.Esta categoría era concedida a los alumnos que concluían el curso escolar con exám
enes parciales que tuvieran una calificación de 85 a 100 puntos.

27- Aldecoa Romero, Jorge: Vida y obra de José Antonio Echeverría,, [inédito], Cárdenas, S/f, pág. 2.
28- García Oliveras, Julio: José Antonio, Editora Abril, La Habana, 1988, pág. 13.
29- Ibídem. Pág. 17.Destacado educador local. Nació en Güira de Melena, La Habana, en 1909. Fervoroso martiano. Fue profesor y director del colegio Champagnat y del Instituto de Segunda Enseñanza de Cárdenas. Un concurso literario cardenense llevó durante años su nombre. Orador brillante y notable conferencista. Le fue otorgada post mortem por la Asamblea Municipal del Poder Popul
ar en Cárdenas la Orden Cardenense Distinguido. Falleció en Matanzas en 1988.
31- Álvarez Blanco, Ernesto: José Antonio y su ciudad, [inédito], Cárdenas, 1990, pág. 3.Se graduó de la Escuela Normal de Maestros de Matanzas en 1942. Trabajó como profesora del colegio Champagnat entre 1942 y 1945.
Más tarde, fue maestra y / o directora de varios planteles locales. Fue miembro de la Comisión Regional de Historia de Cárdenas. Falleció en Cárdenas hace p
ocos años.
Varela Pérez, Juan: Mireya, la maestra, habla de José Antonio, niño, su alumno excepcional, periódico Granma, La Ha
bana, 13 de marzo de 1970, pág. 2
34- Ibídem.Placeres: José Antonio en su ciudad n
atal, periódico Juventud Rebelde, La Habana, 16 de marzo de 1967, pág. 2.Rojo, Jorge: Dos generaciones, revista Verde Olivo, Ciudad Habana, s/f,
pág. 11.
37- Bueno Castán, Roberto: Desde temprana edad, José Antonio reveló su gran dimensión de líder, periódico Girón, Matanzas, 27 de febrero de 1977, pág. 2. José Antonio sentía una gran atracción por el cine al igual que por las novelas radiadas de aventuras. Entre estas últimas, según Ignacia Campos, su preferida fue la titulada “Pepe Cortés”, novela escrita por el escritor radial santaclareño Aramis Álvarez, conocido como Aramis del Real, abuelo paterno del autor de este libro। V
38-Varela Pérez, Juan: Mireya, la maestra, habla de José Antonio niño, su alumno excepcional, periódico Granma, La Habana, 13 de mar
zo de 1970, pág. 2.
40- González Campos, Ignacia: (Testimonio de Ignacia González Campos sobre José Antonio Echeverría), (inédito), Cárdenas, S/f.
41- Placeres: José Antonio en su ciudad natal, periódico Juventud Rebelde, La Habana, 16 de marzo de 1967, pág. 2.
42- Ibídem.Sánchez Toledo, Mireya: (Testimonio de Mireya Sánchez Toledo sobre José Antonio), Cárdenas, (inédito), s/f


"De amar las glorias pasadas se sacan fuerzas para adquirir las glorias

nuevas".

José Martí



“… la HISTORIA NOS AYUDARÁ A DESCUBRIR LOS CAMINOS DE HOY Y DE MAÑANA, A MARCHAR POR ELLOS CON PASO FIRME Y CORAZON SERENO Y A MANTENER EN ALTO LA ESPERANZA (...)”.

RAMIRO GUERRA