miércoles, 11 de junio de 2014

Ann Sheridan, unos días en Varadero

Por: Leonardo Depestre Catony
Los cinéfilos cubanos de las décadas del 40 y del 50 del pasado siglo XX, tuvieron la oportunidad de ver numerosos filmes interpretados por la actriz norteamericana Ann Sheridan, una muy bella y elegante rubia, de estatura mediana acrecentada por sus invariables tacones, distinción natural y excelente fotogenia que hizo de ella una de las chicas pin-up, cuyos rostros se popularizaron más allá de la pantalla y cuyas fotografías acompañaban a los jóvenes a la manera de sensuales amuletos. La complementaban en aquellos filmes actores muy bien cotizados como Humphrey Bogart, James Cagney, Errol Flynn, Gary Grant, Ronald Reagan, Glenn Ford, Steve Cochran... y también tuvo de coestrellas del set a Bette Davis, Olivia de Havilland... La extensa filmografía de Ann Sheridan incluye más de 80 películas desde 1934, cuando debutó, hasta 1967, entre ellas algunos cortos. Nunca ganó un premio Oscar, algo que ha sucedido a muchas buenas actrices y actores. Sin embargo, posee una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, lo cual nos ilustra acerca de cuánto significó su presencia para los productores y cinéfilos de su época. Una breve nota de prensa La edición del 2 de junio de 1946 de la revista Carteles dio a conocer la noticia: Ann Sheridan había llegado a La Habana el viernes 31 de mayo, de paso hacia Varadero, donde se proponía pasar algunos días estudiando el libreto para una película. Era, pues la suya una visita privada, de trabajo, y la actriz eludía las entrevistas. No obstante, sí apareció su fotografía tomada en el aeropuerto capitalino. Tenía 31 años de edad y ya en ese momento los cubanos habían presenciado varios filmes. Citemos, por ejemplo, Ángeles con caras sucias (Angels with Dirty Faces), de 1938; Me hicieron criminal (They Made Me a Criminal), de 1939; Pasión ciega (They Drive by Night), 1940; El hombre que vino a cenar (The Man Who Came to Dinner), 1942; Abismo de pasión (Kings Row), 1942... Y aunque no hay referencias si sus filmes musicales (pues Ann era capaz de cantar y de hacerlo bien) se proyectaron en Cuba, en 1943 y 1944 filmó Thank Your Lucky Stars y Shine On, Harvest Moon, que la revelan en esa cuerda. Cuanto hizo en La Habana y Varadero es hoy algo que no podemos precisar. Sol y brisa, arena y mar no le faltarían, tampoco cigarrillos (la llevaron a la tumba), atmósfera devenida ideal para estudiar, prepararse y regresar —como se suele decir— con las baterías cargadas a los estudios de Hollywood a emprender un nuevo rodaje. En esa década del 40, durante su segunda mitad, filmó al menos tres de las películas que mayor reconocimiento le merecieron: La sentencia (Nora Prentiss), The Unfaithfull, las dos rodadas en 1947, es decir, poco después de su estancia en Cuba, y La novia era él (I Was a Male War Bride), de 1949. Declive El decenio del 50 marcaría un declive en la carrera Ann Sheridan. Comenzaron a escasearle las oportunidades de filmación, aun cuando en Cuba fueron vistas Cita en Honduras (Appointment in Honduras), de 1953, Al llegar la primavera (Come Next Spring), de 1956, y tal vez alguna otra que se nos escape. Filmó además Sexo opuesto (The Opposite Sex), 1956, Woman and the Hunter (1957) y The Far Out West, 10 años después, si bien no hemos apuntado su filmografía completa, sino muy parcialmente. Nacida en el estado de Texas en 1915, su verdadero nombre fue Clara Lou Sheridan, que cambió al comenzar a trabajar para los estudios de la Warner, entidad con la cual triunfó y se convirtió en una de sus grandes atracciones de taquilla. En el recuerdo Muy pocos conocen hoy que Ann Sheridan vivió un breve y olvidado capítulo en Cuba. Tuvo ella una vida relativamente breve, de 52 años. Murió el 21 de febrero de 1967. Sus películas de los años cuarenta, en blanco y negro, conservan el encanto de las producciones de una época rica en actores y actrices que han dejado su huella en la cinematografía norteamericana y en la memoria de los muchos cinéfilos que entonces esperaban con ansiedad los estrenos, acudían a las salas de cine y soñaban vivir aquellos dramas que los llevaban bien lejos de la realidad circundante.


"De amar las glorias pasadas se sacan fuerzas para adquirir las glorias

nuevas".

José Martí



“… la HISTORIA NOS AYUDARÁ A DESCUBRIR LOS CAMINOS DE HOY Y DE MAÑANA, A MARCHAR POR ELLOS CON PASO FIRME Y CORAZON SERENO Y A MANTENER EN ALTO LA ESPERANZA (...)”.

RAMIRO GUERRA